El arte de Burgos se ordena en tres tiempos. El románico (Silos, claustro de las Huelgas) cuenta la primera consolidación cristiana del territorio tras la reconquista del valle del Duero. El gótico (Catedral, Cartuja, Capilla del Condestable) es donde Burgos da su aportación europea: catedrales con influencia francesa, retablos flamencos importados o adaptados, oficios escultóricos en madera policromada con oro americano. Y finalmente, el momento contemporáneo: el Museo de la Evolución Humana y los yacimientos de Atapuerca conectan Burgos con uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de Europa de las últimas décadas.
La ventaja de Burgos frente a otras ciudades-museo (Toledo, Granada) es que las visitas son menos masificadas. La Catedral se llena en agosto y Semana Santa, pero entre semana fuera de temporada se puede ver con calma. La Cartuja y Silos siempre están relativamente vacíos.