La arquitectura de Burgos vive en tensión entre dos polos. El polo monumental urbano, con la Catedral como cumbre y los edificios anejos (Arco de Santa María, San Nicolás, San Esteban) formando un conjunto histórico que se entiende como una sola visita. Y el polo rural, repartido en cientos de iglesias románicas pequeñas a lo largo del Camino de Santiago, ermitas, monasterios (Silos, Cartuja, Huelgas) y castillos en posiciones estratégicas (Peñaranda, Frías, Pancorbo).
Lo que distingue Burgos de otras provincias castellanas es la densidad del románico. La Sierra de la Demanda, las Merindades del norte, el alto Arlanza y el valle del Tirón conservan decenas de iglesias rurales del XII en activo o en ruina controlada. Si te apasiona el románico, esta provincia da material para varias semanas.