Burgos
Provincia de catedral gótica, viñedo de Ribera del Duero, morcilla y románico repartido en cientos de pueblos.
Asturias, España
Quesos de pastoreo, sidra natural y los Picos de Europa cayendo al Cantábrico en menos de cincuenta kilómetros.
Asturias es provincia única y comunidad autónoma a la vez, una de las pocas configuraciones administrativas de ese tipo en España. Eso le da identidad compacta: una bandera, una llingua reconocida, una cocina que se identifica de inmediato. Y un paisaje que cabe casi todo en una jornada larga: la cordillera, los puertos de montaña, los valles, los ríos truchas, la rasa costera, los acantilados de Llanes y, al fondo, el Cantábrico.
El queso es el oficio que mejor cuenta la geografía. Cabrales en el extremo oriental, Gamonéu junto al lago de Enol, Beyos en Ponga, Casín en Caso, Pría en Llanes. Cada uno es expresión de un valle y un rebaño concreto, ovino, caprino, vacuno o mezcla. Y siempre con la sidra al lado: es bebida estructural, no acompañamiento. Doscientos cincuenta llagares activos, más de cuarenta variedades de manzana, escanciado como gesto y la regla no escrita de que el culín se bebe rápido y entero.
Provincia de catedral gótica, viñedo de Ribera del Duero, morcilla y románico repartido en cientos de pueblos.
Capital castellana con la 'milla de oro' de Ribera del Duero, Museo Nacional de Escultura, lechazo, Rueda y un casco renacentista que albergó la corte de Felipe III.
La provincia donde el vino marca el paisaje, la cocina y hasta el calendario, con Logroño como capital y siete comarcas vitivinícolas.