El arte de Valladolid se entiende por su capitalidad histórica. Durante los siglos XV-XVII la ciudad fue corte intermitente (Reyes Católicos, Carlos V, Felipe II nacido aquí, Felipe III instaurando la corte 1601-1606), lo que atrajo talleres, mecenazgo y obras. La escultura policromada en madera tuvo en Valladolid una densidad de oficio comparable a la pintura sevillana de la misma época. Los nombres que importan: Alonso Berruguete (manierismo, formación italiana), Juan de Juni (manierismo dramático), Gregorio Fernández (barroco serio, devoción).
El visitante moderno tiene una jornada cultural muy potente: Museo Nacional de Escultura, Casa de Cervantes, paseo por el Campo Grande, comida en Calle Correos, Patio Herreriano por la tarde. Si coincides con Semana Santa, la procesión General del Viernes Santo (la del Encuentro de la Cruz Desnuda con la Virgen) es de las más intensas de Castilla.