Visitar Koh Phi Phi en temporada baja

La noche y el día. El blanco y el negro. El 1 y el 0. El sí, y el no. O más bien al contrario. Koh Phi Phi en temporada baja, y en temporada alta.

Por pequeños detalles de gran envergadura, una vez más acabé en Koh Phi Phi, esa isla a la que no querría volver. Llegar a la isla sabiendo lo que hay, dónde ir, y qué ver, es una experiencia diametralmente opuesta a caer allí sin saber nada de nada. Y mucho más si -como yo- vuelves en temporada baja, y con un nuevo plan.

Las calles son más tranquilas, los precios más razonables, desde el alojamiento a las excursiones. Aunque, claro, lo común es que siempre que intentas sentarte en la playa a tomar una cervecita fresca, comience a chispear, y tal vez a llover.

Los atardeceres se esconden tras las nubes y el ambiente de jarana salvaje está mucho más relajado. Todo invita más a pasarte el día encerrado en la habitación, o leyendo mientras no chispea, o estar bajo techo. Cenar una hamburguesa dando un paseo, y cosas así.

Subí una vez más al mirador de Phi Phi para encontrarme un montón de cumulonimbus tapando el sol. Una argentina -guapísima- que estaba por allí cerca se percató de que -al ver que el atardecer no iba a verse- la luna salía espectacular en dirección contraria. Nadie más pareció darse cuenta porque nadie más hablaba castellano. Aparte de un francés malhumorado.

En cualquier caso, oí por ahí que una playa a la que se podía llegar tras una -larga- caminata, estaba mucho más tranquila y valía la pena el viaje. Long Beach, que no está -ni mucho menos- a la altura de otras playas de igual nombre -como todas las playas largas- pero donde disfruté el camino sobremanera, y donde hay fotos muy dignas. Muchas de las cuales, me quedo para mí. Por cierto, desde el camino al Pier, preguntas por Long Beach y te pueden llevar en Long Tail en 5 minutos por 100 Bahts.

Volver