Vanvieng: La laguna azul que no es laguna y su cueva

Como os digo: Mi cuerpo ya me pedía descanso. Mi plan original no era ni ir a Vanvieng ni estar más de diez días de fiesta continua, pero a veces uno se deja llevar y esto es lo que se encuentra. En realidad yo quería ir al norte y luego al este de Laos, pero acabé bajando al sur y volver no era una idea que me atrajera mucho.

Quería un día de calma, y en Vanvieng hay dos excursiones esenciales: La primera, el tubing, y la segunda, Blue Lagoon y su cueva.

Así que el rollo de siempre: Desayunar fuerte, Tuktuk que te lleva y te trae, llegar allí, y a relajarse.

La verdad es que Blue Lagoon es un poco decepcionante. No es ni tan espectacular como te lo venden ni mucho menos es una laguna. Pero bueno, a estas alturas la verdad es que con tener agua fresca y un lugar donde estar tirado yo me daba por contento, así que para qué más.

Y aunque no sea lo que uno esperas, tampoco está tan mal.

Además por ahí hay una cueva que si bien no es la cúspide de la espectacularidad, está bien echarle un vistazo. Nosotros no alquilamos el frontal para ver mejor - 10000 kips, qué dices hombre, si ya hemos pagado la entrada-, y nos apañamos con las luces de los móviles, que van de sobra aunque te ocupan una mano. Yo iba además con la cámara y el trípode a mano, y tampoco es que sea el rey de la espeleología, así que si eres más o menos hábil la puedes ver sin gastar más de lo necesario.

Y después de Vanvieng, mi nuevo plan era bajar al sur poco a poco, sin saber muy bien a dónde, así que lo más fácil era ir a Vientián y ver cómo se sucedían las cosas.

Me despedí de Steven tras casi 2 semanas de fiesta y jarana juntos, y me subí al bus que me llevaba a la capital del país.

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