Tonsai Beach

Como os conté cuando estaba planeando mi huída de Bangkok, la siguiente parada en mi viaje es Tonsai Beach.

Cómo llegar a Tonsai Beach desde Bangkok

Ésta es la pregunta que primero te asalta. Apunta porque tiene miga:

  • Compras el billete en Bangkok en cualquier agencia de viajes. A mí me costó 650 Bahts animando un poco a la vendedora a que me hiciera una rebaja.
  • El bus te lleva hasta Krabi, y en Krabi no te deja en el centro, sino que te deja en medio de no sé muy bien dónde, donde te recogen en furgoneta y te llevan a Krabi propiamente dicho.
  • Una vez allí, hay que comprar un billete a Ao Nang Pier, un Benidorm venido a menos donde no hay nada más que los Long Tail Boats que te llevarán a Tonsai. Están en la playa y ahí es donde te deja la furgo. El billete me costó 100 Bahts.
  • En Ao Nang, 100 Bahts para el Long Tail, y te deja en la misma playa. Os dejo fotos de todo este mogollón un poco más abajo.

Y eso es exactamente lo que hice yo. Me levanté en Bangkok, cogí mis bártulos, Y puse rumbo a la agencia de viajes donde compré el billete. Justo al lado estaba fresquito en una silla y con su iPad mi colega el Francés, que tuvo a bien invitarme a pasar al hostal donde no se quedaba y enseñarme la contraseña de la wifi que no había pagado. Vaya crack.

Total que una vez allí, yo buscaba un autobús y mi sorpresa fue que me encontré con un Tai, enano, uq recogió mi billete, me puso una pegatina, y a la voz de “Folou!” nos hizo saber que había que seguirle. Y así hicimos.

Después de un pequeño tour por Khao San, la perpendicular a Khao San, y unas cuantas callejuelas de dudosa reputación, donde fuimos recogiendo a más gente -prueba de que muchas agencias venden lo mismo al precio que quieren- llegamos a una carretera no sé muy bien dónde, donde nuestro bus se hizo de rogar hasta que apareció. Y cómo apareció. Yo no tenía claro si eso era un bus o un Tuning de Fast and Furious que se les había ido de las manos, con veinte colores, alerón, y luces de colores por todas partes. Exagerado.

El viaje a Krabi dura nada menos que 16 horas, así que llevad el iPad con las pilas cargadas o lo que uséis para leer. Sólo hay una parada y os aviso: No entienden “Little Spicy”. De nada.

En lo que dejamos el bus y apareció la minivan que nos dejaría en el centro de Krabi, pasó este pequeño momento tan guay:

No en vano eran las 6 de la mañana. En lo que estáis esperando en este pequeño cambio puede tentaros comprar el billete a Ao Nang Pier. 150 Bahts te dirán, en Krabi será más caro, dirán. Nada más lejos de la realidad, en Krabi son 100 Bahts y el lujoso intercambiador tiene esta pinta, no os confundáis: Y este árbol que me pareció tan curioso os lo dejo aquí de gratis.

Tras ir en minivan a Ao Nang Pier, tal cual me dejó el conductor compré el billete por 100 bahts, se lo di a un hombre que estaba a un metro escaso de donde me lo vendieron, y me dijo “Siéntate ahí”, tras lo cual yo bajé a la playa y me lié a sacar fotos de los longtail boats. Si bien los motores diésel les quitan encanto, no dejan de ser unas embarcaciones guay:

Y al fin, después de un viaje interminable, llegué a Tonsai Beach. Y la verdad es que mi primera impresión fue… decepcionante.

Me explico: Esperaba una playa desierta con algún chiringuito, y una callejuela que se colase hacia la jungla con algunos alojamientos, y lo que encontré fue una playa llena de bares -muy bien montados, eso sí- en una playa fea, sucia, y llena de piedras. La verdad es que me agobié un poco.

Al primero que me crucé le pregunté alojamientos y precio. Me indicó uno al final de la playa y me dijo “350”.

“Muy caro”

“Es caro 350?”

“Busco por 200”

“Pues complicado”

“Vale, gracias”

“Oye, fumas María?”

Ante esto me quedé de piedra, se supone que el tema drojas está vetado al máximo en Tailandia y este tío va y me suelta “Es que me voy, y la estoy regalando”. Toma ya. Y eso no era lo mejor, en lo que a este tema se refiere.

Pero bueno yo seguí a lo mío. Mi documentación sobre Tonsai Beach se limitaba a un post de Viajes con Mochila que ahora no encuentro, pero el dato básico es este: “Hay alojamiento en Tonsai por 150 Bahts, subiendo por una carreterita”. Genial, pues a ello vamos. El alojamiento en cuestión es “Taew Khao”, donde una señora muy agradable me dejó la habitación con baño y ducha compartidos por 200 Bahts. A diez minutos de la playa, subiendo el camino de la playa, y luego siguiendo el sendero que se adentra en la jungla. Pero un poco por encima hay otro alojamiento con habitaciones por 300 y 400 que sonriendo un poco y con algo de buen rollo seguro que se pueden rebajar un poquito.

Además, en este último alojamiento -que está digamos en lo más alto de la cuesta que hay que subir hasta llegar, luego baja- venden agua templada -que viene bien para no tener que bajar hasta la playa a comprarla- papel higiénico -que viene bien porque en los baños compartidos no hay chorrito, te hayas acostumbrado, o no- y Marihuana -que viene bien porque… espera, qué?-. Pues sí, yo pensando que el tío habría tenido que recurrir a técnicas ocultas Jedi y jugarse la vida con un camello que tiene su plantación en medio de la jungla en la ladera de la montaña, y la realidad es que los porros te los venden en el bungalow. Tela.

Bueno, después de tirar la mochila en el bungalow -cuyo mobiliario era una cama, una mosquitera, y una banqueta- me negué a que este sitio fuera una mierda y me bajé a la playa a sacar partido del día. Y curiosamente, no me salió tan mal.

Por el lado izquierdo de la playa -mirando al mar- cuando la marea está baja puedes ir, intentando no comerte ninguna piedra, por la parte exterior de unas rocas hasta llegar a Railay West Beach. Y amigos míos, aquí la cosa cambia, porque esta playa le da cien patadas a Tonsai Beach. Para empezar es preciosa, y para seguir, alojamientos y bares están mejor integrados en el ambiente. Con marea alta también puedes ir, pero no es tan sencillo.

Y ya me cambió la cara. Ayudó también que me cené el mejor pollo a la brasa que he comido en mi vida, eso sí. Y la verdad, tener restaurantes, cañitas, y gente en la playa no estaba tan mal.

Al día siguiente bajando a la playa, me encontré esto:

“Si te ven comida te muerden el culo, ten cuidado!” Me salta uno. Pues qué agresivos oiga! El caso es que yo en Tonsai tenía muy claro que iba a pasarme todo el día tocándome las narices en la playa. Total, además de comer, y beber, tampoco podía hacer mucho, porque no escalo.

Pero bueno al llegar abajo, con la marea alta, la playa es otra. Hay mucha vida y la verdad es que está bonita, y durante el día me acostumbré al sitio y estuve encantado.

Y sí sí, lo cumplí a rajatabla oye, lo único para lo que me levantaba era para ponerme a remojo y viceversa.

La verdad es que ése tiempo no hubiera estado mal empleado en asegurarme de la hora a la que salía el barco a Phi Phi al día siguiente, me hubiera ahorrado una vuelta tremenda. Pero eso ya, lo dejamos para otro post.

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