"Váyase de viaje, no sea un turista"

Váyase de viaje. No sea un turista, no siga a nadie que levante un cartel ni se suba a un autobús con 50 parroquianos para ver una iglesia en 10 minutos. Coja un tren, conduzca, no acepte un “no” por respuesta. No acuda a los sitios típicos ni se compre una guía, improvise, finja (recuerde que es algo que va a hacer antes de morir), imponga su voluntad a la del bloguero que le dice que si no va usted al último piso del Empire State Building será usted poco menos que un primo. Coma en restaurantes que le inspiren desconfianza, lejos del centro, arriésguese. Y si hace usted un viaje de verdad, disfrútelo, desde el maldito avión hasta el último minuto del control de seguridad. Un consejo: coja el Rocky Mountaineer que atraviesa Canadá de costa a costa: es incómodo, el traqueteo hace imposible dormir y comerá muchas hamburguesas de visón, pero los miles de kilómetros de bosques, punteados de cuando en cuando por una cabaña cochambrosa y minúscula, le enseñarán más del mundo que la Enciclopedia Británica y quinientas escapadas a Nueva York. Viajar es caro, no malgaste dinero en chorradas, no se vaya un fin de semana: ahorre y dese a la aventura. Nota: si tiene usted pasta váyase a África un mes, antes de que todos la descubran y se convierta en el nuevo París. No se arrepentirá. Y una vez allí no haga ningún maldito safari fotográfico, por el amor de Dios.

Toni García Ramón en Diez cosas que hacer antes de palmarla, un post que resume 10 puntos que no deberíamos dejar pasar en la vida. El resumen: Vive.

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