¿Cómo son los hostales de Marruecos?

Marruecos me encantó, no puedo negarlo. Al margen de todas las cosas negativas que puede tener, que si la prisa mata, que si para cada cosa que quieres comprar hay que regatear el precio (en realidad esto me parece hasta divertido) y tantas otras cosas que oyes cuando dices “me voy a Marruecos”.

Pero hay que ser sinceros, y es que hay cosas que si bien no me quitan el sueño, sí que son dignas de mención, al menos como curiosidad. Y como nosotros somos viajeros independientes y nos gusta ahorrar cuanto podamos para alargar nuestros viajes, vamos de hostal en hostal buscando un precio decente por una cama medio cómoda y una habitación seca.

Por desgracia, ésos no fueron lujos de los que pude disfrutar en mis días en Marruecos. El tema de la cama cómoda es una cosa que tenía claro que no iba a ser muy común, y lo de la habitación seca, sorprendentemente no es tan común como uno cabría esperar.

Particularmente en el hostal en Chaouen la cosa cantaba y mucho por una razón muy particular: en el baño, la ducha, el retrete y el lavamanos estaba super junto y la ducha dejaba caer el agua directamente al suelo, y no había ni una cortinilla para que el agua cayera en una sola zona.

Lo más gracioso era que tenías que dejar el retrete abierto porque si lo cerrabas, el agua de la ducha caía encima y se mojaba entero, estaba todo así de cerca.

Por último, el agua salía por debajo de la puerta y se encharcaba la habitación, que además coincidía con la entrada y salida del cuarto, y apenas había ventilación.

Lo cierto es que no me sentó nada mal porque esperaba cosas de esas. Ir con mentalidad abierta me permitió disfrutar un viaje en el que es muy fácil quejarse, pero lo pasé de miedo.

En fin, lo que os quiero decir es que hay hostales muy particulares y que, aunque intentando ahorrar no vamos a encontrar ningún 5 estrellas a precio de albergue, seguro que hay detalles que querréis evitar en lo posible.

Y si no, os dará para una buena anécdota.

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