Preparando el equipo para un viaje fotográfico

Cada vez que voy a viajar con mi mochila, entre la ropa siempre tengo que hacer espacio para mi equipo fotográfico. En un viaje corto no es un gran problema, pero en un viaje que se extienda unos días y necesite de algo más de ropa suele ponerse más complicado.

Odio sacar mi cámara de su bolsa y encontrarme que está llena de polvo, los objetivos están sucios, las baterías sin cargar y las tarjetas de memoria llenas de las fotos del último viaje, y además no saber si ya están en mi portátil, o no. Por eso, preparar el equipo para un viaje fotográfico es una tarea tan importante para mí como preparar la maleta.

Preparando el equipo

El equipo para fotografía de viajes que se utiliza hoy por hoy requiere no sólo una cámara con batería. Es probable que utilizes una réflex y tengas que cargar con varios objetivos, tarjetas de memoria suficientes para los días que vayas a estar haciendo fotos, y un portátil en el que descargarlas y editarlas.

Preparar el equipo de fotografía de viajes tiene para mí cuatro claves: Baterías, tarjetas, portátil y limpieza.

Las baterías siempre deben estar listas. Yo tengo tres, ya que dos me duran un único día y la tercera está de reserva, por si las moscas. Mientras una carga, con las otras formateo las tarjetas de memoria si no lo están ya -que deberían- y me aseguro de que las fotos que contienen están ya en el portátil.

Cuando he hecho ésta comprobación, conecto mi disco duro para backups y dejo que copie todos mis archivos, por si pierdo mi portátil o algo ocurriera.

Durante ése tiempo, compruebo que mis objetivos estén limpios y mi cámara también.

Lo habitual es vaciar las tarjetas y formatearlas nada más volver del viaje, pero cuando has tenido un viaje de 5 horas en avión o peor, en coche, la tentación de dejarlo todo para el día siguiente es a veces demasiado grande.

Durante el viaje

Cuando llego por primera vez al hotel u hostal, si no comparto habitación, lo habitual es sacar los cargadores y buscar dónde enchufarlos, tanto de las baterías como del portátil. Lo hago al llegar para ahorrármelo por la noche, cuando estoy cansado y no me apetece estar dando vueltas por la habitación buscando enchufes. Monto mi objetivo habitual -el Nikkor 18-70- y con mi mochila del día con el resto de objetivos y batería salgo a la calle.

Por la noche

Cuando llego al hotel después de un largo día haciendo fotos, todo tiene que ser tan rápido como sea posible. Una limpieza rápida, y pongo a copiar las fotos del día.

Todas las noches pongo a cargar las baterías que he utilizado, para al día siguiente no encontrarme tirado sin cámara a medio día -como ya me ha ocurrido- y formateo la tarjeta de memoria para dejarla libre.

En el portátil, las fotos tienen que quedar importadas en Aperture para empezar a trabajar con ellas en cuanto vuelva del viaje.

La vuelta a casa

Al volver, compruebo que las tarjetas de memoria estén vacías y las fotos estén en el ordenador. Limpio la cámara y los objetivos si hiciera falta.

Las claves de la preparación del equipo

Como veis, la preparación del equipo para viajes fotográficos funciona siempre en base a lo mismo: baterías cargadas, tarjetas vacías, todo en el portátil donde está más seguro, y la cámara tan limpia como sea posible para que siga funcionando durante mucho tiempo.

La base de todo esto es anticiparse, dejar todo listo para que la próxima vez que te haga falta ya esté todo preparado. A veces da pereza, pero tener la confianza de que todo está listo para salir cuanto antes a hacer fotos no tiene precio.

¿Cómo preparas tu equipo?

Si lo tuyo es la fotografía de viajes y los viajes fotográficos, seguro que también tienes tu método a la hora de preparar tu equipo. ¿Qué te parece compartirlo con nosotros?

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