Planeando mi huída de Bangkok

La verdad es que Bangkok no me ha entusiasmado, os lo reconozco. Mi plan original era salir de aquí lo más pronto posible -en eso creo que acerté- y huir a Koh Tao. Mala idea, porque mirando los alojamientos en Koh Tao resulta que para estos días la cosa está complicada, y encima el transporte tampoco es un chollo.

Así que Krabi parece la mejor opción, y más concretamente Tonsai Beach, que reúne mis requisitos de valer dos duros y estar bastante aislado. Además encontrar el viaje a buen precio ha estado muy bien, he preguntado en un par de sitios donde me han mirado con cara de dormidos que alucinas o han llamado 5 veces por teléfono para darme el mismo precio que los demás. Al final he llegado a un sitio donde he pedido el precio y la conversación ha sido más o menos así:

¿Cuánto a Krabi?

800

¿Has dicho 600?

He dicho 650

Y no sé si aún así estoy haciendo el panoli, pero me he quedado satisfecho. Una vez desde Krabi hay que buscarse las mañas para llegar a Tonsai Beach por mar, pero eso es arena de otro costal.

En cuanto a mi segundo día en Bangkok, he pasado la mañana viendo el Grand Palace, que alberga en su complejo al Buddha de Esmeralda. Toda la arquitectura es fuera de serie, se nota que aman hasta la locura todo lo que alberga porque sólo lo envuelven de lo más lujoso. Aquí un servidor, que se apunta las cosas para luego ignorarlas, olvidó que hay que ir con ropas adecuadas. Menos mal que puedes “tomar prestada” ropa en la entrada. Y por tomar prestada, quiero decir alquilar, malpensados.

La entrada al Grand Palace me ha costado 500 Bahts -la mitad del presupuesto del día-, y después me he dedicado a solventar dónde iré mañana, que salgo del hostal.

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