Pakse, segunda parte: Llegada y huída

La verdad, no esperaba que la segunda vez que llegara a Pakse fuera a parecerse tanto a la primera. Vamos, de hecho, esperaba algo totalmente distinto.

No es que volviera a llegar a las 5 de la mañana -ni mucho menos- ni que no encontrara un lugar donde dormir -que lo encontré-, sino más bien que incluso después de haberme escaqueado la primera vez y haberme ido a las 4000 Islas mis ganas de coger una moto y largarme a conocer el Boulaven Plateu seguían estando bajo mínimos. Más de lo primero, que de lo segundo.

Así que cuando cogí mis cosas y me comí un -largo- trayecto hacia el norte para volver a Pakse, no tenía nada claro si iba a irme directamente a Bangkok como hacía mucha gente, o si me quedaría a intentar alquilar una motito y dar una vuelta de unos 5 días con ella. Al final, ni lo uno, ni lo otro.

La cosa es que al llegar a Pakse sobre las 2 de la tarde tienes que tener claro qué vas a hacer si no quieres pasar una noche allí: A las 3 salían los buses a Bangkok y ya no hay más hasta el día siguiente. Yo me senté a comer después del tute sobre las cuatro ruedas y se me fue la hora. Pensándolo, tenía claro que lo de la moto no me apetecía nada, así que fuera, a buscar dónde hacer noche, y si tal, hacer una parte del Boulaven Plateu en una excursión de un día.

Comiendo me senté junto a un alemán que estaba sólo y con el que acabé hablando toda la tarde. El tío había comprado una moto por cuatro duros, y había hecho el mismo recorrido que yo pretendía hacer. Iba sin cámara ni móvil ni nada, así que de ver algunas fotos nanai, pero me contó que lo pasó de miedo en los homestay con los locales y que el paisaje le encantó. Se notaba que es un enamorado de Laos -más que de Tailandia- y al final de la tarde terminó reconociéndome que su futuro estaba en este país, y no en Alemania, ni Europa.

Total que cuando me decidí a coger la excursión era demasiado tarde, así que contando el dinero que me quedaba pensé que no quería hacer otro viaje al ATM, y compré el billete de vuelta a Bangkok, y allí, ya vería qué ocurriría.

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