Llegar a Lleida y conocer el Parque Nacional Aigüestortes

Os escribo desde el hotel Augusta en Boí. Fuera está nevando que da gusto, y yo estoy de viaje con Minube (que cuento en directo). Ignacio Izquierdo me ha invitado a venir junto a Oscar Castedo e Inés Tuesta a una escapada de cinco días a Lleida, para conocer las pistas de nieve y los lugares interesantes de ésta región.

Hemos llegado hasta aquí en coche desde la estación de tren de la capital de la provincia, en un caminito en coche que maravilla por sí mismo.

Nada más llegar hemos comido en el restaurante El Fai, que basa su cocina en carnes naturales y productos de Km. 0. Un restaurante que destaca por lo que ves en el plato y fuera de él. Comer con estas vistas siempre hace una comida mejor:

Para no variar, ¿eh? En estas escapadas siempre comemos que da gusto.

Salimos de aquí al Parque Nacional Aigüestortes, que ahora mismo -finales de Enero- está helado. Pero helado, helado. Como no podía ser de otra forma, yo me he marcado una de no ser lo previsor que debería y me he traído una chaqueta de cuero para pasear por este paisaje helado. Y no es que lo haya pasado mal, pero algo un poco más gordo no hubiera estado de más. Para muestra, mirad cómo estaba el camino:

Ojito con este lugar, precioso.

Tampoco desmerece la Iglesia de San Clemente de Taüll. La que tienen allí montada es increíble. ¿Sabes lo que es el videomapping? Han utilizado esta técnica para recrear las pinturas del interior, que hoy por hoy están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Yo ya estaba sin batería en el móvil, pero Ignacio e Inés han grabado una pequeña muestra en Instagram. Y es una absoluta pasada.

No te preocupes, que aquí te enseño los vídeos:

Me tiene completamente alucinado. #minubetrip #lleida #taüll1123

A video posted by Ignacio Izquierdo (@iizquierdo) on

Increíble el espectáculo de videomapping en el interior de una iglesia románica para ver cómo era en 1123 #Taüll #Lleida #minubetrip

A photo posted by Inés - Mis Viajes Por Ahí (@misviajesporahi) on

Es alucinante, verlo en persona es alucinante. Son diez minutos que se te pasan volados. A mí me recuerdan a escenas de algunos videojuegos de fantasía que me encantaban cuando era pequeño, y vivirlo en persona es sobrecogedor.

Justo después aprovechamos para hacer alguna foto por fuera de la Iglesia en la hora azul.

Como para perdérselo…

Por la noche hemos subido al aparthotel, que está de lujini, y aprovechar el spa calentito después de todo un día de nieve. ¡Y esto sólo acaba de empezar!

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