La Prisa Mata

La prisa mata. Es una expresión muy común en Marruecos y uno de las pocas reglas que verás cumplir a lo largo de éste país.

Ésta frase que parece encerrar tanta sabiduría en su interior es un dogma que muchos viajeros probablemente acuñarán como una filosofía de vida pero que muchas veces no hace sino entorpecer tu viaje hasta límites insospechados.

Para comprar por ejemplo, aunque reconozco que esto es relativo. Ya sabéis que en Marruecos, el tema de regatear está a la orden del día. Desde las tiendas, hasta los restaurantes, pocas son las cosas que tienen un precio fijo y definitivo, y éste es parte del encanto de Marruecos, o al menos así lo veo yo. No todo el mundo es tan comprensivo. Si eres algo impaciente, o simplemente quieres aprovechar el día para otras cosas, no te gustará oir la prisa mata cuando quieras hacer una compra rápida para salir rápido hacia otro lado.

En las comidas sí que me subo al carro: Tardar dos horas, de reloj, en lo que te sientas a comer, pides, comes, y pagas, es algo que saca de sus casillas a cualquiera. Y no sólo es la enorme paciencia que debes tener, y la sensación de que estás perdiendo el tiempo sin hacer nada, es que puede suponer perder una tarde entera porque terminas demasiado tarde para empezar una excursión, por ejemplo.

En la recepción del hotel tampoco tienen ningún problema en quedarse con tu pasaporte y que te vayas a dar una vuelta -lo cual probablemente te vaya hasta te salga bien porque no tienen prisa ninguna en devolvértelo.

En general, ya he dicho más de una vez que la cultura en Marruecos da la impresión de girar alrededor del concepto de perder el tiempo, contando con que hay poco que hacer y el ritmo de vida al que -yo al menos- estamos habituados es algo que no se concibe.

Os hartaréis de escuchar la frasecita, la prisa mata, a todo tipo de personas. Tomadlo con calma, e intentad disfrutarlo

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