Chiang Mai: El sol del día tras la gran batalla

Ya que había llegado hasta allí, no quería marcharme de Chiang Mai sin al menos darme una vuelta y conocerla un poco, hacer unas fotos, comer en algún lugar local, y descansar un poco tras los tres días de agua en Songkran.

Además, el resto del grupo al que me había adherido tenían intención de ir a una fiesta a una piscina. Mi cupo de mojarme estaba lleno ya, así que era un buen momento para ir un poco a mi bola.

Chiang Mai es una ciudad moderna, razonablemente grande, y llena de templos por todas partes. Los templos era uno de mis máximos intereses en este viaje, aunque siendo sinceros al final acabas un poco saturado de verlos, sobretodo si los haces todos juntos como en esta ocasión. Admiro su arquitectura, pero su disposición es similar la mayoría de las veces. Lo bueno de visitar Chiang Mai tras el Songkran, es que mucha gente iba a los templos a limpiar las figuras, y dar ofrendas. Algo bastante digno de ver.

Mi tiempo en Tailandia llegaba a su fin, y tocaba hacer un movimiento estratégico: Salir de ahí a toda pastilla y llegar cuanto antes a Laos, cada día extra me iba a costar 500 Bahts y estaba claro que iba a ser más de uno.

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