Koh Phi Phi: Fiesta y Jarana

Madre mía, ya desde el principio lo de ir a Koh Phi Phi estaba gafado. Os cuento:

Resulta que estando aún en Tonsai Beach, después de un día de hacer el vago a lo grande -de la arena al remojo, y viceversa- yo ya daba por extinguido la cantidad de planes que podía hacer allí -qué cosas tiene la ignorancia- ya que ni escalo, ni el trekking es algo que me vaya mucho. Por lo visto aparte de Railay West, no es difícil llegar a Railay East Beach, y además, llendo un poco más lejos desde Tonsai, hay otra playa que -según me han contado- es una pasada.

Así que mi plan era salir de allí y hacer caso a unas canarias que me encontré en el bus desde Bangkok a Krabi: Seguir por Phi Phi y luego ir a Koh Lipe -“el paraíso, Lipe es el paraíso”- así que nada, al día siguiente me levantaría a las 10, hacer la mochila, ducha, y a la playa, a coger el barco a Phi Phi.

No veas cuando al pedir el billete por la mañana me dice el de la agencia “Too laaaaaate, Phi Phi boat at 9”. Pues vaya, me he lucido. A ver qué hago ahora. Así que mi alternativa pasaba por ir al bar del que tenía mi clave wifi e intentar -porque no se puede llamar de otra manera- conectarme a internet a ver qué opciones tengo. Fueron pocas: No hay luz eléctrica hasta las 6 de la tarde, y por supuesto sin luz eléctrica, no hay internet.

Pues nada, me quedé mirando al mar resignándome a otro día de no hacer nada, o en su defecto dejarme el presupuesto de tres días en birras y pollo a la barbacoa.

Sin embargo este viaje me está enseñando dos cosas: Suele aparecer una opción en el momento adecuado, y siempre se puede sacar algo bueno de lo malo.

Así que una vez allí iba viendo a gente amontonarse bajo un árbol al lado de los conductores de Long Tail y bueno, me acerqué a preguntar.

“Llegáis u os largáis?”

“Nos vamos”

“Pues he perdido mi barco a Phi Phi, y estoy viendo cómo puedo salir de aquí y no tener que quedarme a no hacer nada” que no lo he comentado, pero me querían clavar 650 Bahts por él”- como veis, meto el tema como quien no quiere la cosa…

“Deberías volver a Ao Nang y desde allí seguro que tienen más barcos a Phi Phi, definitivamente”

Así que con las mismas, 100 Bahts para salir de Tonsai y ver qué pasaba. En Ao Nang, efectivamente, me indicaron que podía coger un bus hasta otro puerto donde había un barco a Phi Phi. 350 Bahts el barco y 150 el “bus”. Y lo pongo entre comillas porque el bus, tenía esta pinta:

El camino eso sí, tenía su miga. Lo que no me contó mi amiga la de la agencia es que luego tendría que apañármelas para recorrer los 5km entre el lugar donde me dejaba el bus -el antiguo puerto- y el puerto donde se cogía el ferry -que era nuevo-. Allí un coleguita intentaba venderme un billete por 400 bahts, y me decía que con ése billete podía ir hasta el nuevo puerto, al que ni a la de tres se podía llegar andando.

Como os digo, en el momento adecuado siempre aparece una opción, y preguntando a alguno que había por allí me dijeron que lo de andar nanai, pero por 50 bahts una moto taxi me llevaba. Sea pues.

La moto taxi no es que sea mi medio de transporte preferido: Entre la mochila con las cosas y el mochilón de diez kilos a la espalda, en cada curva veía mi vida pasar alocadamente y pensaba “cómo he llegado a esto”. Pero la cosa salió bien y llegué entero y con todo en su sitio -contra todo pronóstico-.

Muy bien, siempre que llegáis a un sitio donde tenéis que coger algo para ir a donde sea, alguien va a intentar venderte algo, y probablemente más caro que al precio al que te costará una vez llegues. Así que de entrada “no a todo”, y ya aparecerá una opción en el momento adecuado.

Nada más llegar a Phi Phi, 50 Bahts para la “limpieza” de la isla -a la “limpieza” la empezaré a llamar “impuesto de entrada” a partir de ahora- y venga, taxistas, vendedores de hoteles, tuk tuk, toda clase de gente se te echa al cuello con el mensaje “cómprame, cómprame YA!!” escrito en la frente. De nuevo, no a todo y luego ya veremos.

Me hizo mucha gracia uno que me enseña una habitación: “Cuánto?” “1000 Bahts”, me reí en su cara, “Cuánto quieres pagar?” “200”. Me mandó de vuelta al barco.

Pero el caso es que buscando se encuentran las cosas y encontré un lugar que ofrecía camas por 300 bahts, donde estaban sentados unos americanos -viva AMÚRRICA!!- chupando el wifi sin camisetas. “Bueno, son 300 Bahts”. El truco de esto es que son Dorm Rooms, osea que compartes una habitación con 18 personas. Tenía aire acondicionado, duchas y wifi, y estaba claro que por menos de ése precio no iba a encontrar nada, así que para dentro.

Por cierto: no lo he comentado, pero Phi Phi, a pesar de ser las islas donde se grabó “La Playa”, no es el paraíso. Es un sitio para juerguistas extremos y esencialmente un centro comercial a gran escala, todo es caro y si no eres un farrero salvaje -cosa que, como saben los que me conocen, no encaja nada con mi perfil- no vas a sentir que estás en tu lugar.

Pero como os he dicho, siempre se puede sacar algo bueno de lo malo, y yo me negaba a resignarme a esperar hasta el día siguiente para largarme -sobretodo porque no tenía claro dónde iba a ir-. Busqué y contraté una excursión de todo el día por varias islas -recomendado por una amiga, que ya te cogeré, por cierto-, y entre tanto, fui a ver los Viewpoints -20 bahts de “impuesto de entrada”- de la isla, a ver si sacaba alguna buena foto. Si hay una lista de cosas buenas en Phi Phi, empieza por sus vistas al atardecer:

Cuya subida es agotadora, por cierto, pero decorada de forma que ejemplifica bien lo que es la isla hoy por hoy:

¿Y respecto a la habitación? Craso error amigos, los americanos -“No, hoy plan tranquilito, tomaremos unas birris aquí con el wifi y a dormir” entraron y salieron mil veces de la habitación, a grito pelado, como si no hubiera nadie más, hasta las 3 de la mañana. A cada rato, entraba el dueño con una linterna buscando o mirando no sé qué. El aire acondicionado estaba pasado de frío y hasta las 2 no se apagaron las luces, y el de la linterna aún entró luego y encendió. Yo le miré como diciendo “Qué locura enfermiza te hace pensar que hay que encender las luces?”. Él me miró y me dijo “las quieres apagadas?” “Pues claro”.

Por cierto, un frío del carajo, ya que el aire acondicionado estaba puesto a tope todo el día y toda la noche.

<blockquote class=”twitter-tweet”

Bueno, creo que ya he entrado en esa edad en la que compartir habitación, no.

— Txema León (@soytxemaleon) March 23, 2014

</blockquote> Total que al día siguiente me desperté a las 9 tentado de ladrar a todos los americanos -sobre todo a dos que tenían unas voces para callarlas a palos- y me fui en busca de un lugar donde dormir como tiene que ser.

Las opciones son escasas en Phi Phi, no os lo puedo negar, si váis en plan gastos mínimos: Está The Rock GuestHouse que tiene habitaciones por 400 Bahts, pero que sabrían si dispondrían de ellas a partir de las 11, y yo me iba a la excursión antes, así que seguí buscando y camino al Viewpoint está Harmony House, que tiene habitaciones muy decentes a 500, pero que pude conseguir por 400, así que perfecto, sólo 100 bahts más y una habitación con baño propio y ventilador para mí sólo. Sin wifi, eso sí, pero comparado por poder dormir toda la noche del tirón, maravilloso. Ambos están de camino al Viewpoint.

La excursión me costó 600 Bahts -incluyendo la entrada a Maya Beach, la de la Playa, que ya que estaba, por qué no?- Y me incluía desayuno y comida -JA!- así que bueno, pensándolo no me salía tan mal. Y tampoco puedo quejarme, es una excursión que va a Bamboo Island, Moskito Island -a la que no pudimos llegar- y varios puntos de snorkelling. No son gran cosa, pero ver algunos pececillos de colores y los comentarios de todos mis amigos, me han animado a ir a Koh Tao y bucear. Así que no salió tan mal la cosa.

También paramos en Monkey Beach, una playa donde hay varios monos que están más que acostumbrados a que la gente les de de comer, y están en una playa en un estado lamentable.

Y Maya beach, una de las últimas paradas, la playa de “La Playa”, que no se asemeja demasiado a la película para ser sincero, y que está atestada de gente, y longtails. Pero bueno, no he venido hasta Tailandia para quedarme con las ganas de ver cosas.

La excursión acaba viendo la puesta de sol desde el Longtail, y la verdad, guay.

En fin. Como leí alguna vez pero no recordaba, Phi Phi no es el paraíso y está sobrevevalorada. Al menos me llevo de ellas, eso sí, fotacas, y la lección bien aprendida:

De todo lo malo se puede sacar algo bueno

Volver