Rodeando Bangkok de forma épica: De Mochit a Sai Tai Mai.

Me levanté, me duché, me vestí, y me escapé a gastarme mis últimos 30.000 kips en un buen plato de sopa que me llenara la panza para lo que me esperaba por delante: dos días y medio hasta el que fuera mi destino -que aún no estaba claro del todo- en bus. Y es que estos viajes hay que hacerlos de joven.

Quemando los últimos kips antes de la vuelta #instafood #Laos

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Me di una última vuelta por Pakse, e hice tiempo mandando mensajes a casa y a amigos para advertir de que si en dos días no daba señales, seguramente me hubiera quedado por la carretera.

Cogí el minivan pensando que estaría vacío, pero al abrir la puerta me encontré a Dani, el español que me he ido encontrando por todo laos, primero en Thakek, dejé en mi primera visita a Pakse, luego en las 4000 islas, y por último en ésta minivan random que podía haber parado en cualquier lado. Parece que el destino quería que nos encontráramos una vez más.

Total que hablando y contándonos nuestras batallitas nos percatamos de que por muy mal que conducen en Laos, ninguno habíamos visto un accidente realmente serio. Qué peligroso es el gafe, dos minutos más tarde vimos un camión volcado a 15 metros de la carretera. Vaya tela.

Total que nuestro amigo de la minivan nos dejó en la frontera de Ubon, el mismo lugar al que querían mandarme en Songkran, qué cosas. Además, resulta que había una farra ahí montada muy gorda.

Es la frontera más animada del mundo. Y ya estaba una vez más en Tailandia.

Un bus “VIP” nos llevaba de nuevo a Bangkok, donde deberíamos llegar a las 6 de la mañana a la estación de buses. Y digo “deberíamos” porque en realidad llegamos a las 4. Cómo se las apañaron para llegar no una, sino dos horas más pronto de lo que deberíamos, es un misterio que sólo se explica -una vez más- con la paradoja espacio-temporal asiática.

“Mochit, Mochit!” Todo el mundo parecía mirarse como diciendo “Esto es Bangkok o qué?” Pues sí amigos, Mochit es la estación del norte de Bangkok y mi idea de dónde ir desde allí aún no estaba clara del todo. Eso sí, yo volvía a una isla -aún no sabía a cuál- y para ello tenía que estar en la estación del sur: Sai Tai Mai. Y no iba a ser tarea fácil.

Primero di 20 vueltas buscando dónde estarían las minivan que me llevarían de un lado a otro. Preguntando, resulta que de minivan nada, me mandaron a otro lado fuera de la estación que fui incapaz de encontrar. Al fina, un Tai que me vio más perdido que Carracuca y decidió apiadarse de mi alma indicándome el bus que tenía que tomar para coger otro que me dejaría en la estación del sur de Bangkok: Sai Tai Mai.

Me monté en el bus preguntando al conductor: “Sai Tai” a lo que contestó con una expresión de “Venga p”arriba!”.

La cosa fue diferente cuando al ponerle un billete de 500 bahts en la cara para pagarle empezó a decirme cosas en Tai que no entendía. Milagrosamente, la chica que tenía detrás hablaba un inglés mejor que el mío y me explicó que no tenía -ni de lejos- cambio para darme con eso que le pagaba, el billete era como 7 bahts, una cantidad tan irrisoria que no tiene valor en euros. El señor que tenía al lado -que Buda le proteja- pagó mi billete y yo no tenía ni una triste botella de agua precintada con la que agradecérselo. Nunca volveré a pasar al lado de un extranjero sin preguntarle si necesita ayuda con algo, porque sólo en los tres últimos párrafos ya puedes contar 4 locales que me ayudaron en esa media hora.

Llegué a no sé dónde, el busero me dijo que era el bus de enfrente, me bajé, subí y pude pagar con los 500 bahts. Y finalmente terminé en Sai Tai Mai. Milagro divino.

Pero aún no sabía a dónde me dirigía. Me enganché a una wifi y un mensaje asomó en la parte de arriba del teléfono: “Estoy en Koh Tao”. Eso ponía las cosas mucho más claras: “Ko Chang… Koh Tao… Koh Tao… Koh Chang… Bueno, voy a Koh Tao, y luego ya veremos qué pasa”. Al final en el momento apropiado siempre aparece una opción.

Total que “Hello, Chumphon”, “300 Baht” “Kop khun kap”, y allí ya pillaría el ferry. Eran las 6 de la mañana, llevaba ya mucho trote encima, y me esperaba mucho más.

Hoy he vuelto a pasar por el sitio donde hice esta foto, y ella ya mo estaba

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Llegué a Chumphon como a las 2 de la tarde y el bus me dejó en un sitio cualquiera y me dijeron que hasta el puerto, moto-taxi. 100 Baht por ir al puerto mientras chispeaba. “Ni de coña”, empecé a andar y a preguntar cómo de lejos estaba. Resulta que sí que había que coger moto-taxi, porque había nada menos que 4 kilómetros hasta llegar. “Pues nada, lo de la moto-taxi, sí”. Regateamos, pero al final, 100 bahts. Y aquí volví a acordarme de mi amigo Dani una vez más.

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Hoy he presenciado lo que denomino una toña random. Un tío va todo bien en la moto, y de repente plof, al suelo.

— Txema León (@soytxemaleon) May 6, 2014

</blockquote> Tal que así. Tan normal y de repente al suelo.

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Encima la moto quedó arrastrando hasta que dio a una camioneta, además de toña random, a aflojar

— Txema León (@soytxemaleon) May 6, 2014

</blockquote> Bueno, al llegar al puerto pido el billete. 400 Bahts. Y me dice la vendedora “El barco sale a las 11, son las 3, así que tienes 8 horas” “Cómo?!? Pero dame algo más temprano!” “No hay, sólo a las 11 de la noche”.

Madre mía, menos mal que había wifi. Así que a quemar el móvil: Mirar Facebook, subir fotos, etc.

Y así se pasan los días

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A las 11, eso sí, cogí el nocturno, me tiré en la cama, y me quedé dormido, una vez más, destino Koh Tao.

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